
No tiene una graduación alcohólica muy alta (no más del 11 %), es muy afrutado a causa de la falta de tanini y es bastante ligero – tanto que, jugando con la palabra “novello”, es definido como un vino para niños. De hecho, el novello ha sido considerado un tipo de variedad menos noble de vino hasta el año 1980, cuando gracias a un gran marketing y una mejora de los procesos productivos lo ha transformado en una variante muy de moda entre las nuevas generaciones. La competición con el tradicional Beaujolais ha cierto jugado un papel importante – el novello lo gana también en negocios, donde llega dos semanas antes- pero ha sido un modo para vender un producto con edición necesariamente limitada, des del momento en que se producen cerca de 15 millones de botellas cada año. Es por este motivo que el novello no es muy famoso fuera de las fronteras nacionales: los mercados exteriores simplemente llegan tarde para comprarlos.


Esta selección puede ser más bien difícil, des del momento en que más de la mitad de la producción del novello proviene de la región de Véneto – pero el resto se distribuye a lo largo de todo el país hasta Sicilia. Considerando que cada cantina puede producir un número limitado de botellas, se puede fácilmente imaginar como algunas excelentes variaciones no son disponibles a todos aquellos que no desean viajar por toda la nación para degustar todas las ofertas del año. Si se llega a poseer una botella se puede beber, naturalmente, del modo en que se quiera –, pero si se quiere seguir la tradición, el novello se bebe habitualmente con castañas al fuego, otro alimento otoñal muy famoso en Italia.



