¿Qué es?
En la actualidad, gracias a su particular preparación y a la perfección de las técnicas, el pan artesanal Aquilano mantiene su fragancia hasta un máximo de 10 días. Este pan tiene una forma típicamente alargada, con una corteza marrón y con un grosor de 3-4 milímetros.
El pan Aquilano es crujiente y tiene la fragancia típica de los cereales tostados. La miga es homogénea y uniforme con pequeñas burbujas de aire (“occhiature”), con un color claro característico, un perfume buenísimo y penetrante. Algo muy típico de este pan es, naturalmente, su gusto particularmente sápido.

¿Cómo se elabora?
La particularidad de este pan es su proceso de fermentación. Su larga fermentación con la levadura madre garantiza que su periodo de conservación sea mayor y, además, lo hace muy resistente a las condiciones ambientales.
Como se puede deducir fácilmente, los ingredientes fundamentales (de este, pero para todo tipo de pan) son el agua, la levadura, la harina y la sal. ¿No os parece demasiado simple?
Pudiera ser, pero la correcta composición de tales alimentos requiere indudablemente de las buenas competencias de quienes los manejan. El pan Aquilano no es solamente peculiar por su proceso de levadura, la harina que se utiliza es muy específica: estamos hablando del grano “solina”.
Así pues, como es de esperar, la influencia del coste en los ingredientes hacen del pan Aquilano un poco más caro. Y bien, no estamos hablando de joyas, pero este hecho incide en las decidiones de aquellos que deben hacer y vender este pan. La calidad es, consecuentemente, la palabra clave.

