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La historia del helado

¡Uno de los postres más extendidos y conocidos por el mundo gracias a su bondad y la autenticidad de los ingredientes! Un alimento fresco y de alta calidad que representa la excelencia y la creatividad italiana en el mundo. Pero ¿alguna vez te has preguntado cuándo, dónde y por qué se inventó el helado? Italian Traditions te lo cuenta con una bella historia que mezcla leyendas y creencias populares y testimonios de una antigua tradición.

La historia del helado como la conocemos es reciente, data del Renacimiento italiano. Sin embargo, desde tiempos muy antiguos se pueden encontrar rastros de diversos intentos del hombre para disfrutar de alimentos o bebidas frías y dulces. Uno de los primeros documentos históricos sobre el helado, nos viene de un poeta griego que vivió en Atenas alrededor del 500 a. C., en el cual se se describe lo mucho que les gusta a los griegos preparar bebidas refrescantes con limón, miel, jugo de granada y, por supuesto, nieve o hielo.

Los primeros en proponer un tipo de helado, similar al que conocemos hoy en día, fueron los romanos. Lo sabemos gracias a la receta del escritor y Almirante Plinio il Vecchio, en el que se muestra cómo mezclar hielo picado con zumos de frutas y miel. En este, Plinio habla también de un comercio activo de la nieve del Terminillo, del Vesubio y del Etna. De hecho en las principales carreteras eran muy extendidos los thermopolia, equivalentes a nuestros camiones de helados.

Con la caída del Imperio Romano, Occidente pierde la tradición de los “productos fríos». Por el contrario, en el este, el consumo de bebidas frías se utilizan cada vez más e, incluso, los elementos refrigerados son de gran importancia en la dieta. Especialmente los árabes, gourmets refinados, perfeccionan  la preparación de sorbetes y favorecen una nueva aceptación en Occidente desde Sicilia. En efecto, la palabra «sorbete» parece derivar de la palabra árabe «Scherbet» (dulce de la nieve). El nacimiento de los helados a base de leche o crema es bastante reciente. Nacieron en Florencia alrededor de 1565 en la corte de Catalina de Medici, gracias al arquitecto Bernardo Buontalenti que, a cargo de la organización de una suntuosa fiesta para los invitados españoles del Duque de Toscana, produjo helados similares a un sorbete usando nieve, sal, limón, azúcar, clara de huevo y leche.

Su comercialización, sin embargo, se debe al emprendedor cocinero siciliano Francesco Procopio dei Coltelli: quien con un un invento de su abuelo decidió irse a París. Con el uso de azúcar en lugar de miel y sal en un vaso con hielo, para preservar su conservación, llega a Francia donde fue recibido como un brillante inventor. En 1868, abrió Le Procope, que pronto se convirtió en el café más famoso de Francia, frecuentado por celebridades, intelectuales, filósofos y escritores.

Otro paso importante para la producción y difusión del helado proviene de los Estados Unidos donde, en 1846, Nancy Johnson pone en marcha la primera máquina para hacer helados: un recipiente lleno de hielo, donde Nancy puso un cilindro de metal con una manivela para mezclar favoreciendo la congelación. Igualmente importante es la revolucionaria invención de Fabbri (ya productor de siropes con y sin alcohol) con los primeros productos del dulce más popular del mundo. Los ingredientes de sus helados caseros incluyen pastas de frutas y cremas que el artesano utiliza en sus recetas mediante la adición de leche, crema o agua para lograr su helado.

Coronado por una oblea crujiente o sobre en un cono de oro quebradizo, adornado con una esponjosa nube de nata o con golosas gotas de chocolate, descubre el sabor suave y fresco del rey del verano en el IT5 de la semana.

 

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