
Hoy colocada en una pared interior de los jardines de Piazza Vittorio, la puerta hermética es la única superviviente de las cinco existentes en la Villa Palombara, residencia del Marqués en la época. Es una estructura de una puerta de piedra, en cuyos lados están grabados los símbolos alquímicos y esotéricos, mientras que en el arco de la puerta del lado opuesto había una inscripción que permite afirmar que fue construida alrededor de 1680, pero se supone que el interés del marqués Palombara por la alquimia era probablemente debido a su presencia desde 1656 en la corte de la reina Cristina de Suecia, una apasionada por la alquimia y la ciencia.

Según la leyenda, dictada en 1802 por el académico Francesco Girolamo Cancellieri, una noche un misterioso peregrino en busca de refresco busco cobijo en la villa. El viajero, identificado como el alquimista Francesco Giuseppe Borri, permaneció durante una noche en los jardines de la villa en busca de una hierba misteriosa capaz de producir el oro.
Por esta razón, el Marqués decidió grabar en las cinco puertas de la villa Palombara y en las paredes de la mansión, el contenido del manuscrito enigmático con la esperanza de que un día alguien fuese capaz de descifrarlo.

Sin embargo, con el tiempo la alquimia perdió valor a causa del avance de la ciencia e, incluso hoy en día, los enigmas planteados por el Marqués siguen sin resolver y, probablemente, lo seguirán siendo siempre. Aunque tal vez no sea tan espectacular como la vista del Coliseo, ni tan antigua como el Panteón, la puerta hermética sin embargo mantiene viva un encanto oscuro e intrigante que sólo un único artefacto alquímico en el mundo como éste puede poseer. Por lo tanto, si pasas por el Belpaese y visitas su deslumbrante capital, no te pierdas esta pequeña joya oculta: ¡Podrías descubrir el secreto de la piedra filosofal!
