El 25 de abril de 1945 fuel el último día de la Segunda Guerra Mundial – al menos para Milán y Turín, que en tal fecha fueron las primeras ciudades liberadas de las fuerzas nazis alemanas y de las fuerzas fascistas italianas. Una transmisión radiofónica anunció un golpe general y nacional contra ambas fuerzas, dando señal de revuelta. Una señal no muy sutil, dado que recitaba que: “los alemanes pueden elegir si rendirse o morir, las otras jerarquías fascistas deben morir”.

Dos meses más tarde los italianos, con un referendo constitucional, decidieron abolir la monarquía y dejar que el país fuera una república. La celebración debería haberse llevado a cabo solamente en el 1946, pero las personas iniciaron espontáneamente a repetir el evento cada año y, partir del 1949, se convirtió en un día festivo oficial.
