
Azzurrina debería ser la presunta hija de lord Uguccione di Montebello, nacida en el 1370 y desaparecido misteriosamente el día del solsticio de verano del 21 de Junio de 1375. El nombre ‘Azzurrina’ (lit. azul) deriva del color de sus cabellos. La niña en realidad era albina: y como su piel pálida y sus cabellos blancos eran signos de brujería, su madre probó de teñirle el pelo con hierbas y carbón – pero la pólvora no fue suficiente, dejando sus cabellos de un azul claro. La única manera para proteger Azzurrina de la persecución de los habitantes del pueblo era tenerla a salvo al interno de las murallas del castillo y confiar su protección a dos hombres de confianza, Domenico y Ruggero. El día del solsticio, el padre de Azzurrina se encontraba lejos combatiendo en una de las frecuentes guerras feudales locales y una tormenta había obligado a la niña a permanecer en casa a jugar con una pelota de tela. Mientras la hacia rodar y al seguir por el corredor hacia la única habitación hexagonal del castillo, la pelota cayó en una pequeña cantina subterránea, normalmente, usada para conservar nieve pero por aquel entonces vacía. Bajo los atentos ojos de la guardia, la niña bajo las escaleras de la cantina.
Actualmente, los visitantes pueden hacer una visitar guiada por el castillo y dar un vistazo a la cantina -, pero sin entrar, ya sea por supersticiones o por el miedo de encontrar algún pasaje secreto que les pueda hacer daño. Podría parecer una simple historia de fantasmas… pero por alguna razón cada aniversario de un año que termina en 0 o 5, a medianoche del solsticio, todos los que están alrededor del castillo pueden oír a la niña llorar, seguido por una serie de latidos y golpes que se van debilitando.

