
El edificio ha estado siglos abandonado y degradado (durante un tiempo fue utilizado como establo para las vacas y otro tiempo para criar gusanos de seda), pero en los últimos decenios ha estado bajo protección de una asociación local que lo está lentamente restaurando para que alcance de nuevo su original resplendor. Estos expertos de arte y restauradores tienen frecuentes visitas, pero es solo en una particular ocasión que lo hacen: vistiéndose con hábitos históricos del Renacimiento y acompañando a los visitantes como si fueran los propios miembros de la familia Litta, explicando la historia de su época. Las visitas nocturnas a la luz de las antorchas son realmente espectaculares. Pero lo que le hace diferente a este sitio es la “atracción acuática” un poco escondida por todos lados. Originariamente alimentados por una torre de agua protegida por Leonardo, van desde las normales fuentes hasta los muros del palacio. Controles escondidos e ingeniosos sensores de presión en el suelo, activan miles de chorros, espráis, decoraciones movibles escondidos, dejando al visitante totalmente mojado y sin palabras.

Restaurar un sistema hidráulico tan antiguo y delicado, escondido detrás de valiosos frescos y esculturas, es una tarea realmente difícil. Además, este sistema solo se utiliza en el caso de visitas turísticas, así pues, cada año se mejora aún más. La última de estas, ha sido la reconstrucción históricamente perfecta de un “órgano de agua”, que produce una música ultraterrena cuando se pasa a través de una serie de cuevas artificiales que una vez fueron famosas en todo el mundo como una antigua versión de Disneyland.




