Elegante y misteriosa. Turín es un destino realmente interesante para los interesados en visitar Italia. A continuación, 5 cosas para ver Turín si quieres pasar unas fantásticas vacaciones en esta ciudad del Piamonte: el Museo Egipcio, el edificio Antonelliano, el Palacio Real, la Plaza del Castillo y el Palacio de Venaria Reale.. ¿Quieres saber por qué? Sigue leyendo…
Atracciones imperdibles de la capital del Piamonte
Museo Egipcio
Empezamos por el Museo Egipcio. Una parada a la que es necesario dedicar un poco de tiempo si quieres saber qué ver en Turín, visto el gran interés que suscita. Es el más antiguo museo del mundo dedicado en su totalidad a la civilización egipcia y el segundo más importante después del Museo de El Cairo.
En 1824 el rey Carlos Felipe compró a Bernardino Drovetti su gigantesca colección de tesoros egipcios y a ella sumó el patrimonio de la Casa de Saboya, dando origen al primer museo egipcio del mundo. Seguidamente, la colección se amplió, superando las 30 mil piezas: un patrimonio de momias, valiosísimos papiros, estatuas y objetos de uso común que acompañan al visitante en un viaje por la historia y la civilización egipcias.
Entre los más preciados tesoros del museo se encuentran la tumba intacta de Ka y Merit, el llamado Papiro de Turín, que tiene una lista de importantes soberanos egipcios, los relieves de Djoser, el Papiro de las minas de oro y las estatuas de Isis, Sekhmet y Ramsés II.
Edificio Antonelliano
El Edificio Antonelliano es el símbolo arquitectónico de la ciudad. Inicialmente construido como sinagoga, fue comprada por el Ayuntamiento de Turín para transformarlo en un monumento dedicado a la unidad nacional. Su construcción, bajo la dirección de Alessandro Antonelli, se terminó en 1889, convirtiéndose en ese momento, gracias a sus 167 metros de altura, en la construcción más alta de Europa. Desde 1961 posee un ascensor panorámico que permite a los visitantes subir hasta el templete, ubicado a 85 metros de altura, y gozar de una vista extraordinaria.
El Edificio Antenolliano es sede del Museo Nacional del Cine. La zona expositiva se extiende en varias plantas. Son realmente fascinantes las estructuras interactivas, con pantallas táctiles y reconstrucciones a escala para conocer mejor los dispositivos cinematográficos y sus características técnicas.
Palacio Real
El Palacio Real es una de las más importantes metas históricas de la capital del Piamonte y por ello es un imprescindible a la hora de visitar la ciudad. Realizado en estilo Versalles, el edificio contiene la habitación del trono, las salas para comer y para bailar, y habitaciones con espléndidos tapices. Todo, sinónimo de lujo:
- oro y piedras preciosas
- decoraciones barrocas
- ostentación del poder
- gusto de una familia real
En el edificio se pueden ver, entre otras cosas, la Galleria Sabauda, que custodia importantes cuadros de la escuela flamenca, holandesa e italiana, y la Biblioteca Real. En la Armería Real se pueden ver armas y armaduras de todas las residencias de la dinastía reinante. Finalmente, también custodia el Museo Arqueológico, cuya fundación se remonta al siglo XVI.

Plaza del Castillo
Cualquier visita a Turín que se precie tiene que incluir la Plaza del Castillo. Esta gran plaza, de forma cuadrada, es desde hace siglos el centro de la vida política social de la ciudad. Mandada edificar por la familia Saboya, fue realizada después de haber demolido algunos espacios próximos al castillo y a las murallas y en poco tiempo se convirtió en el lugar de representación de la dinastía reinante.
En su construcción trabajaron importantes figuras como Amadeo de Castellamonte y Filippo Juvarra, que realizó la fachada monumental. En el centro de la Plaza se levanta el Palacio Madama, el antiguo castillo de Turín, con estatuas dedicadas al Ejército sardo, a los Caballeros de Italia y a Emanuele Filiberto.
Palacio de Venaria Reale
El Palacio de Venaria Reale, que forma parte de los monumentos Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO, es una de las residencias de la familia Saboya. Diseñada por Amadeo de Castellamonte, fue mandada construir por Carlos Emanuele II con la intención de hacerla coto de caza. El complejo comprende el núcleo originario del Palacio y algunas partes construidas posteriormente, todo ello rodeado de un espléndido parque.
El interior del Palacio está formado por estucos, estatuas y cuadros, y las paredes tienen una serie de frescos con escenas de caza y de espacios naturales. Los Jardines, convertidos por los soldados de Napoleón en plaza de armas, perdieron su aspecto original de jardín en estilo italiano y se transformaron entres terrazas unidas las unas a las otras. Además, en este espacio se levanta la iglesia de San Umberto, reconstruida por Filippo Juvarra. El Palacio es sede de importantes exposiciones temporales y permanentes que hacen la visita todavía más interesante y llaman la atención de miles de turistas y visitantes que solamente tienen que decidir qué hacer en Italia.
Ahora que sabes qué ver en Turín, ¿por qué no coges un tren a Milán?




