
El fondo es rocoso al principio, pero desciende dulcemente por una suave pendiente de arena, alcanzando una profundidad de unos 20 metros. Se encuentra en la parte sur de la isla deshabitada y, para llegar a ella es necesario atravessar un estrecho camino de tierra de difícil acceso con los medios de transporte, razón por la cual la bahía aún conserva gran parte de su encanto natural y salvaje. Se trata de una plataforma ancha y plana que sobresale sobre el mar, como lo indica la palabra de raíz árabe balàt, lo que significa losa de piedra. El nombre de la ciudad, sin embargo, parece derivar de un acto de armas que se produjo en la segunda mitad de 1700, cuando tres galeras piratas intentaron, en una noche tranquila de primavera, atracar para ocupar la isla y hacer esclavos. Sin embargo, el ataque fue evitado por la población, la cual esclavizó a los piratas capturados. En la memoria de este evento, la bahía se denomina ahora Balata dei Turchi.


Un único tesoro precioso para el conjunto de Italia, un antiguo puerto natural de piratas rodeado de leyendas, un rincón tranquilo entre el mar y el cielo donde uno puede aislarse y relajarse perdido por las puestas de sol entre África y Sicilia.



